Reino Unido necesitará una expansión masiva de las tecnologías de quema de leña para alcanzar los objetivos de reducirlos gases de efecto invernadero, según la Comisión de Cambio Climático.
Gran Bretaña necesitará una expansión masiva de estufas de leña, casas de madera, centrales eléctricas a base de madera y otras tecnologías similares si el objetivo es reducir los gases de efecto invernadero, han advertido los asesores sobre el cambio climático del gobierno británico. Pero los activistas verdes enfatizaron que lo que se requiere son fuertes salvavidas para cumplir con tal alto propósito y que se debe asegurar que el uso de biomasa no hará presión sobre los bosques, principalmente en los países desarrollados.
El Comité sobre Cambio Climático (CCC) aseguró el miércoles que una décima parte de la energía total del Reino Unido debiera provenir de fuentes biológicas (madera, cultivos energéticos, aceite de palma, residuos y otros) para el 2050, en comparación al 2% que se tiene hoy. Esta es la primera vez que el CCC propone un objetivo de tal envergadura desde que fue constituido para asesorar a los ministros en temas tendientes a cumplir las metas del clima.
La biomasa es mirada con suspicacia por muchos activistas ambientales pues sostienen que su crecimiento puede desplazar a los bosques naturales y la tierra, que en otras circunstancias sería destinada para la agricultura, y empujar así al alza los precios de los alimentos.
Kenneth Richter, activista por los biocombustible en “Friends of the Earth”, afirmó que el gobierno debe buscar fuentes de biomasa a baja escala en lugar de las grandes estaciones previstas por la CCC. “Grandes centrales industriales, que requieren enormes volúmenes de madera, son una amenaza real para los bosques del mundo. El dinero de los contribuyentes no debe ser invertido en algo así. En vez de ello, los ministros debieran impulsar el uso de biomasa a pequeñas escala -por ejemplo de lodos y residuos de alimentos- y enfocar la necesidad energética mediante el desarrollo de energías limpias provenientes del sol, el viento y las olas”.
Dourg Parr, de Greenpeace, señaló que la biomasa puede ser parte de la respuesta, pero que se requieren salvaguardas más fuertes. “Tenemos que evitar entrar en una carrera hacia una industria de bioenergía que confía en talar bosques que dañarán el ecosistema. Ni tampoco la solución a nuestras necesidades de energías limpias va por la vía de las importaciones masivas que afectan a las comunidades tanto de los países en desarrollo como de los desarrollados. El gobierno debe tener un enfoque ético y sostenible hacia la expansión de la bioenergía, de lo contrario todos acabaremos transfiriendo nuestros problemas a otras partes del mundo”, enfatizó.
El Comité sobre Cambio Climático (CCC) aseguró el miércoles que una décima parte de la energía total del Reino Unido debiera provenir de fuentes biológicas (madera, cultivos energéticos, aceite de palma, residuos y otros) para el 2050, en comparación al 2% que se tiene hoy. Esta es la primera vez que el CCC propone un objetivo de tal envergadura desde que fue constituido para asesorar a los ministros en temas tendientes a cumplir las metas del clima.
La biomasa es mirada con suspicacia por muchos activistas ambientales pues sostienen que su crecimiento puede desplazar a los bosques naturales y la tierra, que en otras circunstancias sería destinada para la agricultura, y empujar así al alza los precios de los alimentos.
Kenneth Richter, activista por los biocombustible en “Friends of the Earth”, afirmó que el gobierno debe buscar fuentes de biomasa a baja escala en lugar de las grandes estaciones previstas por la CCC. “Grandes centrales industriales, que requieren enormes volúmenes de madera, son una amenaza real para los bosques del mundo. El dinero de los contribuyentes no debe ser invertido en algo así. En vez de ello, los ministros debieran impulsar el uso de biomasa a pequeñas escala -por ejemplo de lodos y residuos de alimentos- y enfocar la necesidad energética mediante el desarrollo de energías limpias provenientes del sol, el viento y las olas”.
Dourg Parr, de Greenpeace, señaló que la biomasa puede ser parte de la respuesta, pero que se requieren salvaguardas más fuertes. “Tenemos que evitar entrar en una carrera hacia una industria de bioenergía que confía en talar bosques que dañarán el ecosistema. Ni tampoco la solución a nuestras necesidades de energías limpias va por la vía de las importaciones masivas que afectan a las comunidades tanto de los países en desarrollo como de los desarrollados. El gobierno debe tener un enfoque ético y sostenible hacia la expansión de la bioenergía, de lo contrario todos acabaremos transfiriendo nuestros problemas a otras partes del mundo”, enfatizó.
El Comité también insistió en que los proyectos para construir nuevas centrales eléctricas en base a biomasa no debieran ser elegibles para los subsidios públicos, dado que si esta recomendación es asumida por el Ejecutivo, ello podría llevar, con toda seguridad, a detener varios de los proyectos que actualmente están en desarrollo, pues no serían pocas las empresas que se plantearían construir este tipo de plantas subsidiadas.
David Kennedy, director ejecutivo de la CCC, explicó que este racionamiento responde a que construir nuevas plantas de biomasa desde cero no tendría sentido económico o medioambiental cuando existen muchas centrales eléctricas de combustión a carbón que deberán quedar fuera de servicio en los próximos años. Si en vez de ser dadas de baja estas centrales son convertidas para la quema de biomasa –un proceso relativamente sencillo–, se podrían obviar las emisiones involucradas en la construcción de nuevos edificios.
Un vocero de Drax, la central eléctrica a carbón más grande del Reino Unido y que espera convertirse en un 100% a biomasa, comentó: “Drax da la bienvenida al hecho de que el CCC haya concluido que la biomasa es una opción rentable y renovable, pero el grado al cual Drax y otras empresas de la industria son realmente capaces de aprovechar la biomasa depende del resultado de la Revisión de las Bandas de Obligatoriedad de las Energías Renovables (Renewables Obligation Banding Review). Observados que la postura del Comité está dedicada a las nuevas plantas de biomasa, pero estamos decepcionados de que no de prevé un rol para esta tecnología. Sin embargo, nuevamente la implementación dependerá de la revisión de las bandas”.
Puede que la recomendación del Comité sea vista como un golpe a los pequeños operadores de plantas de energía de biomasa existentes y repartidas por el país, y cuyo modelo económico dependen de un flujo considerable de subvenciones.
Kennedy también advierte que el Reino Unido no debiera procurar sacar más del 19% de su energía de la biomasa, porque el exceder dicho porcentaje conduciría al empleo de fuentes insostenibles de energía. Pidió, además, salvaguardas más fuertes sobre la bioenergía para asegurar que se trata de fuentes sustentables, donde se cultiva en tierras de repuesto y de bosques bien manejados.
El informe del CCC también aclaró que las centrales eléctricas de biomasa tendrán que ser articuladas con la captura de carbono y la tecnología de almacenaje para lograr el objetivo del Reino Unido de reducir sus emisiones en un 80% hacia 2050. Sin embargo, recientemente los nuevos avances en la materia han sufrido reveses, dado que, por ejemplo, se derrumbaron los planes para construir un proyecto de demostración en la central eléctrica de Longannet.
Dicha iniciativa iba a la cabeza de una competencia de seis años tendiente a obtener financiamiento gubernamental para un proyecto piloto, y aunque el Ministerio de Energía y Cambio Climático haya insistido en que el millón de libras esterlinas todavía debe ser asignado, aun es confuso el futuro de la carrera.
David Kennedy, director ejecutivo de la CCC, explicó que este racionamiento responde a que construir nuevas plantas de biomasa desde cero no tendría sentido económico o medioambiental cuando existen muchas centrales eléctricas de combustión a carbón que deberán quedar fuera de servicio en los próximos años. Si en vez de ser dadas de baja estas centrales son convertidas para la quema de biomasa –un proceso relativamente sencillo–, se podrían obviar las emisiones involucradas en la construcción de nuevos edificios.
Un vocero de Drax, la central eléctrica a carbón más grande del Reino Unido y que espera convertirse en un 100% a biomasa, comentó: “Drax da la bienvenida al hecho de que el CCC haya concluido que la biomasa es una opción rentable y renovable, pero el grado al cual Drax y otras empresas de la industria son realmente capaces de aprovechar la biomasa depende del resultado de la Revisión de las Bandas de Obligatoriedad de las Energías Renovables (Renewables Obligation Banding Review). Observados que la postura del Comité está dedicada a las nuevas plantas de biomasa, pero estamos decepcionados de que no de prevé un rol para esta tecnología. Sin embargo, nuevamente la implementación dependerá de la revisión de las bandas”.
Puede que la recomendación del Comité sea vista como un golpe a los pequeños operadores de plantas de energía de biomasa existentes y repartidas por el país, y cuyo modelo económico dependen de un flujo considerable de subvenciones.
Kennedy también advierte que el Reino Unido no debiera procurar sacar más del 19% de su energía de la biomasa, porque el exceder dicho porcentaje conduciría al empleo de fuentes insostenibles de energía. Pidió, además, salvaguardas más fuertes sobre la bioenergía para asegurar que se trata de fuentes sustentables, donde se cultiva en tierras de repuesto y de bosques bien manejados.
El informe del CCC también aclaró que las centrales eléctricas de biomasa tendrán que ser articuladas con la captura de carbono y la tecnología de almacenaje para lograr el objetivo del Reino Unido de reducir sus emisiones en un 80% hacia 2050. Sin embargo, recientemente los nuevos avances en la materia han sufrido reveses, dado que, por ejemplo, se derrumbaron los planes para construir un proyecto de demostración en la central eléctrica de Longannet.
Dicha iniciativa iba a la cabeza de una competencia de seis años tendiente a obtener financiamiento gubernamental para un proyecto piloto, y aunque el Ministerio de Energía y Cambio Climático haya insistido en que el millón de libras esterlinas todavía debe ser asignado, aun es confuso el futuro de la carrera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario