Un mínimo de 37.000 empleos directos e indirectos afectados, al menos 18.000 millones de euros de inversión paralizada y -aunque esto con un consumo eléctrico descendente sea menos problemático- en torno a 10.500 megavatios de nueva potencia renovable congelada. Son los grandes números que elEconomista ha extraído de lasconsultas entre las principales comunidades autónomas sobre los efectos de la moratoria renovable decretada por el Gobierno central de manera indefinida. La inquietud entre patronales, industrias y los propios Gobiernos autonómicos, sean o no del mismo signo que el del Madrid, es grande.
Los efectos, en cualquier caso, van por barrios. Por importancia y peso específico dentro de las renovables (a cierre de 2011 había operativos 21.673 Mw en todo el país), han sido las patronales eólicas y los Gobiernos de las zonas donde más presencia tiene esta fuente renovable quienes han alzado la voz de forma contundente. Destaca Galicia, donde administración y sector discrepan sobre el impacto de la moratoria. Así, desde la Xunta consideran que la mayor eficiencia de los parques eólicos de la comunidad, con una media superior a las 2.600 horas al año a pleno rendimiento, un 15 por ciento superior al promedio nacional, es garantía de su viabilidad y de la continuidad del plan eólico.
Por ello, el Gobierno de Núñez Feijoo le transmitió al Ministerio de Industria las alternativas centradas en esta rentabilidad y en asegurar la continuidad del concurso eólico, que adjudicó más de 2.300 megavatios. La Xunta quiere defender al sector de la mano de la Asociación Eólica de Galicia (EGA), aunque un portavoz de este colectivo se mostró mucho más pesimista sobre el futuro. Así, espera que la Administración clarifique el panorama, pero teme que las consecuencias para el sector serán traumáticas e irreversibles. Para evitarlo, pide disponer de un nuevo marco retributivo en un plazo máximo de seis meses.
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