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lunes, 30 de abril de 2012

NAVA, ASTURIAS, APUESTA POR LA BIOMASA

El colegio público de Nava se calienta con biomasa desde hace algo más de tres años. Después de esta primera experiencia se han instalado otras dos calderas en el municipio, una en el Museo de la Sidra y otra en la sede de Mancosi, aunque esta última no depende directamente del Ayuntamiento. La apuesta es clara. «Las inversiones en las calderas son elevadas», a segura el alcalde, Emilio Ballesteros, «pero a la larga vemos que hay un ahorro en combustible, que es más ecológico y crea riqueza en el municipio». Y es que todo queda en casa.

Lo que se quema en las calderas navetas no son 'pellets', sino astillas de los árboles y matorrales que se eliminan en los procesos de limpieza de los montes del propio concejo, con lo que además se mejora el entorno y se ayuda a prevenir incendios. El proceso se contrata a una empresa local, «y así contribuimos a mantener puestos de trabajo en el municipio», argumenta Ballesteros.
Las astillas tienen menos poder calorífico, pero resultan más rentables. Recientemente, el Ayuntamiento ha actuado sobre cuatro hectáreas de pinar, dejando los ejemplares más jóvenes, aún aprovechables para madera, y se lograron extraer unas 329 toneladas de astilla. Si esa cantidad de combustible hubiera que traducirla a gasoil, costaría unos 100.000 euros. En esta operación, el consistorio se ha ahorrado cerca de 20.000 euros y, además, «es dinero que se queda en el concejo». Solo con esta actuación, las calderas de Nava podrán subsistir dos años.
Cogeneración
Ahora el Ayuntamiento se plantea ampliar la caldera del colegio San Bartolomé, ya que necesita un apoyo de gasoil, e investiga la posibilidad de cogeneración de energía para que la biomasa pueda contribuir , por ejemplo, al alumbrado publico. La factura eléctrica del Ayuntamiento ronda los 240.000 euros anuales, y sería un gran alivio poder bajarla con recursos propios.
Para poder ampliar el número de calderas de biomasa, Ballesteros demanda más colaboración de la administraciones estatal y la autonómica.
Comenzar a explotar sus recursos naturales puede ser una gran oportunidad para los pequeños municipios. «Tenemos que encontrar un equilibrio con el sector ganadero», expone el alcalde, «pero ambos usos pueden coexistir». En Nava miran hacia sus montes como una clave para el futuro, pensando no solo en lo inmediato, sino también en el largo plazo.

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