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viernes, 11 de enero de 2013

BIOMASA, LA RENOVABLE MÁS DESCONOCIDA

La biomasa es, entre las energías renovables, la que más empleo genera, pero es también una gran desconocida. Su desarrollo en España es, con mucho, el que menos atención recibe tanto normativo o de fomento público o incluso mediático.


Hay un singular consenso social sobre la bondad de sus virtualidades positivas en relación con el medio ambiente, sobre su importante capacidad de reducir emisiones de gases de efecto invernadero -mucho mayor que cualquier otra renovable-, de sus efectos preventivos para minorar las tremendas pérdidas ambientales, económicas y sociales que ocasionan los incendios forestales, de sus efectos beneficiosos para la agricultura y la ganadería, de su capacidad de generar empleo y actividad económica en esos ámbitos, los más olvidados tradicionalmente en las políticas públicas.

Sin embargo, estamos a la cola del mundo en su desarrollo. No es considerada de facto como un sector estratégico, cuando los beneficios finales de la producción de energía a través de las biomasas -considerando no solo lo que debería invertirse para consolidar su desarrollo hasta que alcance una masa crítica suficiente para que pueda “andar sola”, sino las externalidades positivas de todo tipo que genera- son con toda evidencia, siempre positivos. Pero en España es una renovable a la que tradicionalmente se le ha prestado una mínima atención y, casi siempre, sin efectos prácticos para su crecimiento y consolidación.

En estos tiempos de crisis, la más profunda y prolongada desde el inicio de la democracia en España, el desarrollo de la biomasa puede aportar, sin la menor duda, contribuciones importantes que colaboren a acelerar la salida de la crisis y el retorno a una actividad económica estable y suficiente, a elevar notablemente la menguante cota de empleo nacional y a reducir el actual coste, muy elevado y creciente, de la factura por compra de emisiones, que no debe olvidarse que además de su volumen, continúa creciendo incluso en estos años de declive del conjunto de la actividad productiva nacional.

Es hora de pasar de las consideraciones positivas que se quedan en nada atomar las decisiones correctas para alentar el despegue de este sector y que está, hoy por hoy, olvidado cuando no equiparado injustamente a otras energías, como pretexto para frenar su desarrollo. La biomasa no ha contribuido un ápice al déficit histórico de tarifa eléctrica, por tanto no debe incluirse en las medidas restrictivas que vienen aplicándose para reducir dicho déficit.

Las autoridades públicas deben, de una vez por todas, establecer un marco normativo específico para esta renovable que reconsidere la apreciación de las biomasas como una tecnología limpia más, que incluya en sus balances de rentabilidad directa la estimación de las externalidades mencionadas -en especial los ahorros medioambientales que produce- de modo que aflore la evidente eficiencia de la energía producida a partir de las biomasas, que sopese debidamente los retornos fiscales que induce y, sobre todo, que tenga en cuenta el empleo intensivo que puede crear no solo en su actividad específica, sino en los sectores agrícola, ganadero y forestal.

FUENTE: http://www.alimarket.es/noticia/113903/Biomasa--la-renovable-mas-desconocida

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